Ruth Merino destaca que los indicadores financieros comienzan a reflejar la “gestión seria y responsable” del Consell frente a la espiral de gasto del Botànic

El déficit acumulado por la Comunitat Valenciana hasta el pasado mes de noviembre mejora en más de ocho décimas el del año anterior, lo que supone un descenso del déficit de 947 millones de euros.

El déficit acumulado por la Comunitat Valenciana hasta el pasado mes de noviembre, equivalente al 1,49% del PIB, supone una bajada de más de ocho décimas respecto al registrado en el mismo mes del año anterior, último año completo del anterior Consell. En cifras absolutas, la bajada es de 947 millones de euros.

Según ha destacado la consellera de Hacienda, Ruth Merino, estas cifras comienzan a reflejar que la gestión “seria y responsable” del actual Consell empieza a reflejarse en los indicadores financieros de la Generalitat, pues esta contención del déficit coincide con la puesta en marcha de las primeras medidas del Consell de Carlos Mazón para revertir la espiral de gasto del anterior Consell, especialmente en su último año en el Gobierno.

Además, la consellera de Hacienda ha recordado que, las medidas de control de gasto han coincidido, además, con el despliegue de las primeras medidas de apoyo al sector productivo y con el inicio de las reformas para reducir la presión fiscal en la Comunitat Valenciana.

La evolución del déficit hasta noviembre, además, va en la línea de las previsiones realizadas por algunos organismos como la AIReF, quien ha previsto que el déficit de la Comunitat Valenciana se sitúe en el 1,9% del PIB al término de 2023. De confirmarse esta previsión, la diferencia respecto a los 3.860 millones de déficit registrado en el conjunto de 2022 sería de nueve décimas.

A ello se han sumado en los últimos meses valoraciones de entidades como la agencia de calificación Standard and Poor’s, que en su última revisión de la calificación de la deuda autonómica destacó el enfoque presupuestario más “realista” y “prudente” del nuevo Consell plasmado ya en los Presupuestos de la Generalitat para 2024.

Así, medidas de control de gasto ya adoptadas como la reducción de la estructura política del Consell, la eliminación del gasto superfluo o las mejoras en simplificación administrativa abundan en esa línea de eliminación de gasto superfluo y mayor eficiencia en el uso de los recursos públicos, lo que acaba teniendo reflejo en el déficit.

“Frente a la espiral de gasto desmedido en la que incurrió el anterior Consell, que en su último año batió todos los récords negativos de deuda y déficit, las políticas de control de gasto que hemos puesto en marcha comienzan a dar frutos visibles”, ha destacado Ruth Merino.

Con todo, la consellera de Hacienda ha lamentado que, mientras el Gobierno continúe sin abordar la reforma pendiente del sistema de financiación, la insuficiencia crónica de recursos condena a la Generalitat a sufrir de forma permanente un déficit estructural primario que le imposibilita cumplir los objetivos de déficit y genera un fuerte deterioro en la Hacienda valenciana.