Sequía y adversidades meteorológicas: ASAJA alerta sobre el impacto en la agricultura y la ganadería en Alicante

El año 2023 ha dejado una profunda huella en el campo agrario de la provincia de Alicante, un legado marcado por la devastación causada por la ausencia de lluvias y las inclemencias meteorológicas. La falta de precipitaciones ha desencadenado daños irreversibles en una gran cantidad de cultivos, desafiando la estabilidad de la agricultura alicantina.

José Vicente Andreu, presidente de Asaja Alicante, ha compartido sus preocupaciones sobre la incertidumbre que se cierne sobre el campo alicantino debido a la escasez de agua y una Política Agraria Común (PAC) más restrictiva. Durante una entrevista en Terreta Radio, Andreu ha destacado lo que denomina “sequía política“, una consecuencia directa de la inacción y la falta de gestión por parte de las instituciones gubernamentales, que parecen haberse vuelto “impermeables” a las solicitudes de los agricultores.

Según Andreu, las medidas implementadas, como la subvención estatal del agua desalada, no han resultado ser una solución sostenible frente al agua proveniente del trasvase. Además, ha recordado con preocupación la modificación del Plan Hidrológico del Tajo a principios de año, que ha autorizado el recorte progresivo del Trasvase Tajo-Segura. Este recorte representa una merma anual significativa, calculada entre 70 y 110 hectómetros cúbicos, exacerbando aún más la crisis hídrica que afecta a la región.

El presidente de Asaja ha expresado su inquietud por la situación crítica que atraviesa la agricultura local, señalando que las decisiones políticas actuales están comprometiendo seriamente la disponibilidad de agua, especialmente en áreas agrícolas vitales como la Vega Baja o el Camp d’Elx. Este impacto ya se ha sentido en la producción, como en el caso de las sandías.

La sequía no solo ha generado incertidumbre en el suministro de agua, sino que también ha dejado un rastro de pérdidas económicas en el sector agrario. La situación se vuelve aún más preocupante al considerar los cultivos más afectados. El cereal y la cereza encabezan la lista de las pérdidas más significativas. El clima anormalmente cálido y seco ha resultado en la pérdida del 90% de la cosecha de cereales en zonas como L’Alcoià y El Comtat. En el caso de la cereza, se registra una pérdida del 92% en la producción de la IGP Montaña de Alicante y un impacto devastador en empleo y economía local.

La sequía también ha golpeado al sector cítrico, especialmente al limón, con prácticas injustas por parte de la industria que pagan por debajo del precio de recolección, una situación que agrava la vulnerabilidad de los agricultores.

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