La Cumbre Internacional Docente apuesta por «repensar» el papel de los profesores a partir de la pandemia

Alegría defiende la «ambiciosa» reforma educativa del Gobierno ante ministros de todo el mundo.

La Cumbre Internacional sobre la Profesión Docente (ISTP) ha arrancado este jueves en València con una llamada a motivar a las futuras generaciones y a «repensar» el papel de los docentes a partir de las experiencias que dejaron las clases a distancia durante la pandemia, sin centrarse únicamente en las nuevas tecnologías.

El punto de partida del foro, en su duodécima edición tras la última celebrada online en 2020 en Estados Unidos, es cómo pueden los gobiernos y sindicatos docentes anticiparse a los desafíos del futuro y mejoren la equidad del alumnado. Las sesiones giran sobre teres temas: el potencial pedagógico de las tecnologías digitales, los sistemas escolares para lograr comunidades más inclusivas y el papel de la educación para lograr un futuro sostenible.

En la inauguración del evento, que acoge este jueves y viernes el Palau de les Arts, la ministra de Educación, Pilar Alegría, ha hecho hincapié en que «la presencialidad es fundamental» en las aulas, sobre todo en las primeras etapas, y en que «las nuevas formas de enseñanza ensayadas en la pandemia han venido para quedarse».

Eso sí, ha reconocido que la educación a distancia no puede sustituir «las sonrisas entre alumnos y profesores» y que muchos colegios y alumnos vivieron los confinamientos con dificultades por falta de recursos. Por eso ha reafirmado la «necesidad imperiosa» de diseñar políticas educativas basadas en la equidad.

Como balance, Alegría ha expuesto que todavía se analizan las consecuencias de la pandemia en el ámbito educativo y ha repetido su agradecimiento al «esfuerzo heroico» de los profesores por seguir enseñando a millones de niños confinados. «En España estamos especialmente orgullosos: su compromiso y determinación hizo posible que la reapertura de las escuelas fuera muy rápida», ha proclamado.

De cara al futuro ha abogado por potenciar la educación en valores como la convivencia democrática, el cuidado al planeta, la cohesión social y «por supuesto» la igualdad entre mujeres y hombres. Son objetivos que ha asegurado que recoge la «ambiciosa» reforma educativa que impulsa el Gobierno, un proyecto que ha defendido ante los ministros y sindicatos docentes de otros países asistentes al foro.

Tras reconocer que esta reforma ha generado «un acalorado debate político y social», Alegría ha asegurado que recoge muchas recomendaciones de instituciones internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y que el Gobierno quiere «seguir aprendiendo de las mejores prácticas».

Ha resaltado además la «intensa» modernización de la FP y la mejora «sustancial» de la formación de los docentes, tanto en la universidad como a lo largo de su carrera, como «el cambio más importante en la profesión en los últimos 40 años». «Solo con un profesorado motivado y bien formado será posible el cambio educativo que nuestro sistema necesita», ha confiado.

NO SOLO PASAR A LO DIGITAL

Por su parte, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, ha animado a «aprovechar este momento de recuperación» para generar nuevas oportunidades para los jóvenes, pero ha hecho notar que la educación «no solo se basa en pasar a lo digital» porque durante la pandemia hubo aspectos negativos como el «cansancio» de las pantallas o la falta de recursos.

«Hay prácticas que se han ido transformando más allá de la crisis: tenemos que repensar el papel de los profesores para ver de verdad cuál es su potencial en las escuelas», ha expuesto, y ha abogado por mejorar la empleabilidad de los alumnos porque «hay personas que acaban los estudios secundarios y tienen problemas para encontrar trabajo».

Y, tras defender que el conocimiento ayude a un «futuro sostenible», el mandatario de la OCDE ha señalado que «los estudiantes trabajan en un mundo abierto y las bibliotecas no tienen el monopolio de la educación», ya que hoy en día también aprenden en las redes.

Como presidenta de la cumbre, Susan Hopgood ha apuntado que la pandemia demuestra que los sistemas educativos más «resilientes» fueron los que mejor se adaptaron, pero ha recordado que todavía «no ha acabado». «El futuro de nuestros jóvenes nunca ha sido tan importante», ha advertido, ya que «todo el peso recae en los niños».

Por ello ha afirmado que el reto es conseguir que el alumnado «siga siendo optimista en el futuro» y no caiga en «el pesimismo, la desesperación y la ignorancia». «Sabemos que los estudiantes necesitan algo mejor y nosotros somos el puente», ha insistido.

DOCENCIA EMPODERADA

En representación de los sindicatos, el secretario general de la federación Education International, David Edwards, ha señalado que a pesar de las crisis globales, «el poder y optimismo inherentes a la educación siempre brindarán esperanza». «La recuperación tras la pandemia solo tendrá lugar si centramos la educación de calidad», ha avisado, además de abogar por una docencia «empoderada» que impulse esa transformación y por una alianza «sólida» con los gobiernos.

En su intervención, el ‘president’ de la Generalitat, Ximo Puig, ha agradecido que València acoja este evento internacional en «tiempos disruptivos» ante los que la educación puede servir de «ascensor social» para proyectar talento y «cerrar el paso a peligros del siglo XXI» como el populismo y la antidemocracia.

Puig ha apuntado asignaturas pendientes para esta «década de oportunidades», como garantizar la educación universal porque cada día sin ella es un «fracaso global», vertebrar las sociedades , coser las brechas entre la oferta y las necesidades laborales o digitalizar la docencia. Ha defendido además la «conciencia lingüística», recalcando que «el ruido interesado o la productividad mal entendida» no debe distorsionar la necesidad de aprender varias lenguas.