Más de de 8.000 personas necesitan tratamiento de diálisis o trasplante renal en la Comunitat Valenciana

Más de 8.000 personas necesitan tratamiento de diálisis o trasplante renal, aunque los nuevos casos con Enfermedad Renal Crónica (ERC) han bajado un 8,6%, según los datos del Registro Español de Enfermedades Renales (REER) de 2020 presentado en el 51º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.).

En concreto, la incidencia –nuevos casos– se sitúa en 150 personas por millón de población (pmp), por encima de la media nacional (141 pmp). Sin embargo, estos datos no frenan la prevalencia –número total de casos– de pacientes con ERC en la Comunidad Valenciana, que ya alcanza ya 1.614 pmp, muy por encima de la media nacional, con un crecimiento del 3,6% respecto a 2019. De hecho, la comunidad mediterránea es la región con la mayor tasa de prevalencia de España, por delante de Canarias y Cataluña.

En concreto, la incidencia de pacientes con ERC en TRS en la Comunidad Valenciana se sitúa en 150 personas por millón de población (pmp), por encima de la media nacional, que se sitúa en 141 pmp, pero con un descenso del 8,6% respecto al año 2019, situándose entre las comunidades españolas que han reducido su incidencia en 2020.

A nivel nacional, la ERC tuvo un descenso de la incidencia y una estabilización de la prevalencia motivado en gran medida por la crisis sanitaria de la COVID-19. Así, la presidenta de la S.E.N., Patricia de Sequera, ha señalado que estos datos «lejos de ser positivos, solo demuestran el impacto negativo que la pandemia ha tenido en el inicio de los tratamientos renales, a pesar del enorme esfuerzo realizado por los profesionales por minimizar el impacto de la crisis sanitaria», ha destacado.

Los nefrólogos han advertido del perjuicio sociosanitario que supone un inicio tardío del tratamiento sustitutivo y han solicitado a las administraciones recursos para recuperar el tiempo perdido. Además, la pandemia provocó en 2020 un descenso del 7% en la incidencia de los pacientes con ERC que iniciaron TRS.

En total, en España 6.708 personas iniciaron TRS con diálisis o trasplante a lo largo de 2020, la mayoría hombres (67%), y un 60% con edad igual o superior a 65 años. La causa más frecuente de enfermedad renal en estos nuevos casos fue la diabetes, con un 26%, seguida de las enfermedades cardiovasculares (13,7%).

En el caso del trasplante renal, el número de procedimientos realizados en 2020 se redujo un 21%, aunque en 2021 se está recuperando la actividad. Pese a ello, se realizaron un total de 2.702 trasplantes renales en España. Gracias a esta importante actividad trasplantadora de nuestro país, que es líder mundial en trasplante renal, el 55% de los pacientes en TRS viven con un trasplante de riñón.

MORTALIDAD 

La crisis también impactó negativamente sobre la mortalidad de los pacientes con ERC, que aumentó ligeramente en todas las modalidades de tratamiento, y se situó en el 8,3% (frente al 7,2% del año anterior), reduciéndose al 3,3% en el caso del trasplante renal. En total, fallecieron más de 5.800 personas en TRS. Las infecciones (29%) y las causas cardiovasculares (16%) fueron las causas principales de fallecimiento en todas las modalidades de TRS.

Este aumento de la mortalidad se relaciona con la mayor vulnerabilidad de los pacientes con ERC a la COVID-19, la cual motivó que se les incluyera en los grupos de especial riesgo para su vacunación. De hecho, desde marzo de 2020 a octubre de 2021 más de 6.000 pacientes en TRS en España se habían contagiado por SARS-CoV-2, con una tasa global de mortalidad del 21% en la pandemia, que fue aún mayor en los primeros meses de la crisis sanitaria.

No obstante, ha realizado «una lectura positiva» de la consolidación de la Diálisis Peritoneal -que permite al paciente mayor autonomía en su vida diaria- como opción de tratamiento sustitutivo inicial (un 16% del total), aunque los expertos inciden en la necesidad de seguir subiendo este porcentaje, estableciendo las políticas adecuadas para ello y realizando una labor de información y sensibilización entre los pacientes y sus familiares, muchas veces reacios a los tratamientos domiciliarios.