Un acusado de matar a puñaladas a su madre y de herir a su padre dice que actuó «poseído» por un tío muerto

Fiscalía y acusación particular sostienen que el móvil fue económico por cuestiones laborales y de herencia

TERRETA|EP

Un hombre de 31 años acusado de matar a su madre de 69 puñaladas con dos cuchillos de cocina y de intentar acabar también con la vida del padre en junio de 2020 en San Vicent del Raspeig (Alicante) ha asegurado que consumió droga y alcohol en su habitación antes de cometer los hechos y que actuó «poseído» por un familiar fallecido –un tío abuelo– que le ordenaba acabar con la vida de ambos y luego suicidarse.

Así lo ha asegurado en la primera sesión del juicio que ha arrancado este lunes en la Audiencia Provincial de Alicante ante un Tribunal del Jurado. Fiscalía pide para él 40 años de cárcel; la acusación particular, que representa al padre y a la hija de la víctima, reclaman prisión permanente revisable y la defensa, libre absolución al entender que su cliente, que afirma que padece una discapacidad mental, sufrió un brote esquizofrénico motivado por consumo de drogas y alcohol habitual.

Tanto el ministerio público como la acusación particular la familia, sostienen que no hay constancia de que el acusado consumiera droga y alcohol en grandes cantidades en los momentos previos a los hechos y subrayan la existencia de problemas motivados por el negocio familiar y un reparto patrimonial con la hermana del acusado.

Las acusaciones sostienen que «planificó» los hechos y esperó «al momento perfecto, cuando su padre no estaba en casa» para actuar. «Tenía atemorizada a la madre, no le venía bien que su padre asumiera todo el negocio familiar ni que la hermana fuera a heredar parte de la casa», ha indicado la letrada de la familia, quien añade que el acusado acudió al psiquiatra «de manera puntual» y pero «no era drogadicto».

Por tanto, Fiscalía solicita 25 años por asesinar a la madre y otros 15 por intentar asesinar al padre, en total 40, y la acusación particular la prisión permanente revisable. La defensa, que ejerce el abogado José Manuel Ortigosa, pide, en el caso de un veredicto de culpabilidad, que sea condenado por homicidio y por lesiones.

En su declaración, solo a preguntas de su letrado, el acusado ha manifestado que salió de la vivienda por la tarde y que acudió a comprar droga, para luego regresar al domicilio familiar y encerrarse en la habitación y consumir cocaína y marihuana con vino blanco y cerveza. Fue entonces cuando, una hora después, comenzó a sentir que estaba «poseído» por su tío abuelo fallecido que le decía que tenía que matar a sus padres y luego suicidarse.

«Escuché unas voces que me decían que tenía que seguir instrucciones y tenía que matar a mi madre, luego a mi padre y después suicidarme. No recuerdo bien lo que pasó porque no era yo, estaba poseído, pero apuñalé a mi madre y luego intenté matar a mi padre, que salió a pedir ayuda por el garaje. Después cogí el coche y no sé cómo llegué al barrio de Juan XXIII, donde me detuvo la Policía», ha relatado.

DISCUSIONES POR SU DROGADICCIÓN

También ha asegurado que era consumidor de sustancias desde los 16 años y que había pedido en varias ocasiones ayuda a la madre por su adicción a los porros. Así, ha negado que maltratara o pegara a sus padres aunque ha reconocido que tenían discusiones por su drogadicción y alcoholismo: «Consumía droga en lugares discretos».

Igualmente, la defensa ha puntualizado que no existió ensañamiento del acusado con la madre porque «no sabía lo que hacía», dado que sus facultades estaban «muy mermadas» o «casi anuladas» por la cantidad de droga y alcohol que había consumido. Además, ha incidido en que el hombre padece un trastorno de personalidad, retraso mental y sufrió un «brote psicótico» el día de los hechos: «Rozaba la esquizofrenia».

Por último, ha calificado de «sinsentido» la posibilidad de un móvil patrimonial o económico, puesto que eran una familia de clase trabajadora de Sant Vicent y al acusado no se le daba bien el negocio familiar. «Reconoció los hechos a la Guardia Civil en una declaración jurada y aseguró que cuando lo hizo no era el mismo y que no había vuelta atrás», ha añadido.

Tanto Fiscalía como acusación particular subrayan que el acusado mató a la madre, arrastró el cuerpo por el pasillo para ocultarlo y que, al intentar huir, se topó con el padre, a quien también intentó matar sin éxito debido a que logró salir a la calle herido y pedir ayuda a una vecina.

También han indicado que escondió uno de los cuchillos en el coche, que el otro lo dejó en la cocina porque estaba esperando al padre y que después de los hechos logró huir perfectamente conduciendo hasta un lugar en Alicante, que es conocido como un punto de tráfico de drogas.